Entrevistas 17 de julio de 2026 8 min de lectura

Denia Lemus: «Quien sale de un curso mío sabe hacer el trabajo»

Entrevista a Denia Lemus, fundadora de Gaze Institute y Lashes Andorra: su historia, su método en grupos de cuatro y su visión del oficio de lashista.

Hay entrevistas que se preparan en un despacho y otras que se hacen, casi, entre clienta y clienta. Esta entrevista a Denia Lemus pertenece al segundo grupo. Lashista profesional con más de una década de oficio, nos recibe en su estudio privado de Casa Felipó, en la Avinguda Meritxell 9 de Andorra la Vella, con las pinzas todavía a mano y la camilla recién preparada. Fundadora de Lashes Andorra y, más recientemente, de Gaze Institute, Denia es de esas profesionales que hablan poco de teoría y mucho de trabajo: lo suyo se entiende mejor mirando una mirada terminada que leyendo un temario.

Su recorrido explica, en parte, esa manera de estar en el oficio. Se ha formado con técnicas aprendidas en Europa y en América Latina, dos escuelas con sensibilidades muy distintas, y lleva años adaptándolas al rostro mediterráneo que ve a diario en cabina. De ahí nace su convicción más repetida: no existe una técnica buena en abstracto, sino una técnica bien elegida para cada rostro. Si todavía te estás situando en este mundo, en el blog explicamos qué es exactamente una lashista; esta conversación es, en cierto modo, la versión encarnada de esa respuesta.

Hoy, además de atender a sus clientas, forma a futuras profesionales en grupos reducidos y siempre en formato presencial. Y lo hace con una frase que funciona a la vez como declaración de intenciones y como promesa: «Quien sale de un curso mío sabe hacer el trabajo». Sobre eso, y sobre bastante más, hablamos con ella.

«Esto no se aprende mirando: se aprende haciendo»

Denia, empecemos por el principio. ¿Cómo llegaste al mundo de las pestañas?

«Llegué como se llega a casi todos los oficios de verdad: probando, equivocándome y volviendo a probar. Me atrapó muy pronto la parte técnica, esa precisión de trabajar pestaña a pestaña, y sobre todo el momento en que la clienta se mira al espejo por primera vez. Ese instante no me ha cansado nunca. Me formé donde podía aprender de los mejores, en Europa y también en América Latina, porque cada escuela te da una cosa distinta: una te da rigor y estructura; la otra, creatividad y soltura. Con los años entendí que mi trabajo era unir las dos y adaptarlas al rostro que tengo delante cada día, que aquí es un rostro mediterráneo, con sus facciones, su párpado y su expresión propios.»

Más de diez años después, ¿qué dirías que diferencia a una buena lashista?

«La mirada. Y no me refiero a la de la clienta, sino a la de la profesional. Una buena lashista mira el rostro antes de mirar las pestañas. Con práctica suficiente, casi cualquiera puede aprender a aislar y a colocar una extensión; lo difícil es decidir qué longitud, qué curvatura y qué estilo le van a ese ojo en concreto. Yo trabajo pelo a pelo, volumen ruso, mega volumen, híbrido… y luego están los estilos: anime, dolly, cat eye, fox eye, K-pop, natural, mirada de muñeca. Ninguno es mejor que otro. Un cat eye que en un ojo queda precioso puede endurecer otro. La buena lashista es la que sabe cuándo no hacer algo, aunque la clienta lo haya visto mil veces en redes.»

¿Y los errores más habituales de quien empieza?

«Te diría tres. El primero, correr: querer hacer volumen ruso a los dos meses de coger unas pinzas, cuando todavía no se domina ni el aislamiento ni la dirección. El segundo, descuidar la salud de la pestaña natural: una extensión demasiado pesada o mal colocada no es un fallo estético, es un daño real, y por eso insisto tanto en el trabajo limpio, en gestionar bien el adhesivo y en hacer prueba de sensibilidad cuando toca. Y el tercero, copiar sin criterio: ven un trabajo espectacular en una foto y lo reproducen tal cual en un ojo que no tiene nada que ver. La técnica se copia; el criterio se entrena.»

En tus formaciones los grupos son de cuatro alumnas como máximo. ¿Por qué tan pocas?

«Porque esto no se aprende mirando: se aprende haciendo, con alguien al lado que te corrija la mano en el momento. Con cuatro alumnas puedo estar encima de cada una: ver cómo coge las pinzas, cómo aísla, dónde se le tuerce el abanico, y corregirlo ahí mismo, no en una revisión genérica al final del día. En un grupo de veinte, eso es imposible, por mucha buena voluntad que se ponga. Mi frase de que quien sale de un curso mío sabe hacer el trabajo no es un eslogan: es la consecuencia de ese formato. El día que no pueda garantizar esa atención, prefiero no abrir más plazas.»

No parece una exageración: los trabajos que comparten sus alumnas hablan por sí solos, y en cabina se nota quién ha aprendido con la mano corregida y quién ha aprendido solo de vídeos.

Hablemos de tendencias. El efecto anime está por todas partes. ¿Moda pasajera o ha venido para quedarse?

«Ha venido para quedarse más tiempo del que muchos piensan, aunque irá evolucionando, igual que evolucionó el volumen ruso. El efecto anime gusta porque abre la mirada y tiene muchísima personalidad: esos picos definidos, ese aire de personaje. Pero técnicamente es de los estilos más exigentes que enseño: trabaja con transiciones muy marcadas y con longitudes que hay que dosificar milímetro a milímetro, y mal ejecutado se nota enseguida. A mí me gusta precisamente por eso, porque obliga a diseñar de verdad y no permite trabajar en automático. Eso sí: como todos los estilos, no es para todos los ojos tal cual sale en las fotos. Un anime bien adaptado puede favorecer a muchísima gente; un anime calcado de una referencia, a muy poca.»

Quien quiera profundizar en este estilo tiene disponible la formación de pestañas efecto anime y estilos de tendencia, impartida por la propia Denia.

No todo son extensiones en tu cabina: también haces lifting, cejas, depilación con hilo…

«Claro, porque la mirada no son solo las pestañas. Hago lifting con tinte para quien prefiere realzar su pestaña natural sin extensiones, y trabajo mucho la ceja: diseño y tinte, depilación con hilo y con pinzas. La ceja enmarca todo lo demás; puedes hacer unas extensiones perfectas y que la mirada siga sin funcionar porque la ceja no acompaña. Yo lo entiendo como un conjunto: analizo el rostro completo y decido qué combinación le va, exactamente igual que hago al elegir un estilo de extensiones.»

Última pregunta. ¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a esto?

«Que se lo tome como un oficio, no como una moda. Que se forme bien desde el principio, con alguien que le enseñe a trabajar y no solo a colgar un certificado en la pared. Que practique más de lo que cree necesario, porque la mano se educa con horas. Y que cuide los ojos de la gente como si fueran los suyos, porque trabajamos a milímetros de ellos y eso exige seriedad, higiene y humildad para seguir aprendiendo siempre. Es un trabajo precioso y muy agradecido: vives de hacer que la gente se guste. Pero si alguien viene buscando algo rápido y fácil, este no es su sitio. Si viene a aprender un oficio, hay sitio de sobra.»

Hasta aquí la conversación con Denia Lemus. Si te has quedado con ganas de aprender con ella, en Gaze Institute formamos lashistas profesionales tal y como lo cuenta en esta entrevista: en grupos reducidos, en formato presencial y con la vista puesta en que salgas sabiendo hacer el trabajo. Puedes ver todas las formaciones disponibles o, si partes de cero, empezar por el máster de iniciación para lashistas profesionales.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Denia Lemus?

Denia Lemus es una lashista profesional con más de diez años de experiencia, fundadora del estudio Lashes Andorra y del centro de formación Gaze Institute. Se ha formado con técnicas de Europa y América Latina, que adapta al rostro mediterráneo, y hoy combina el trabajo en cabina con la formación de nuevas profesionales.

¿Dónde trabaja Denia Lemus?

Atiende en su estudio privado situado en Casa Felipó, en la Avinguda Meritxell 9 de Andorra la Vella, el mismo espacio donde imparte las formaciones presenciales de Gaze Institute en grupos reducidos.

¿Qué técnicas domina Denia Lemus?

Trabaja extensiones pelo a pelo, volumen ruso, mega volumen e híbrido, además de los estilos anime, dolly, cat eye, fox eye, K-pop, natural y mirada de muñeca. También realiza lifting de pestañas con tinte, diseño y tinte de cejas y depilación con hilo y con pinzas.

¿Cómo son las formaciones de Denia Lemus en Gaze Institute?

Son presenciales y en grupos muy reducidos, de cuatro alumnas como máximo, para que cada alumna practique con supervisión directa y correcciones en el momento. La filosofía del centro resume su enfoque: quien sale de un curso debe saber hacer el trabajo.

¿Necesito experiencia previa para formarme con ella?

No. Hay formaciones pensadas para empezar desde cero, como el máster de iniciación, y niveles más avanzados, como el volumen ruso o los estilos de tendencia, para lashistas que ya trabajan y quieren perfeccionar su técnica.

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